Turismo de Uruguay    
     
   
             
           
     

 


 

Cabo Polonio esta situado sobre el océano Atlántico en el departamento de Rocha, Uruguay. Se puede acceder caminando unos 7 km. aproximadamente, o contratando los servicios de vehículos todo terreno que se encuentran en la ruta 10 cercanos a la entrada oficial al Cabo Polonio en el kilómetro 264.5, existe transporte colectivo desde Montevideo diariamente a 'Valizas' en donde las mismas empresas de vehículos todo terreno esperan a los pasajeros que se dirijan al Cabo Polonio.
Otra manera de llegar es contratando los servicios de carros tirados por caballos

que también se encuentran a la altura del kilómetro 264.

 


La Paloma es el balneario más popular del departamento de Rocha. Quizás se deba a su variada propuesta de playas. La Balconada es la más querida por los jóvenes, que concurren en multitudes a aplaudir la puesta de sol.
Los Botes una playa mansa en la que descansan los barcos de pescadores. El Cabito, ideal para los más pequeños por su tranquilidad. Solari, la elegida por los surfistas. La Aguada, Costa Azul y Antoniópolis, las preferidas por las familias que quieren un poco más de tranquilidad. Y muchas más, tal vez menos conocidas pero igual de hermosas.
La Paloma, también tiene movimiento diurno y nocturno. Se lo dan sus múltiples bares y restaurantes, sus tiendas,

 


Tierra de grandes extensiones ganaderas, lagunas enmarcadas por palmares, bosques indígenas y una costa accidentada enfrentada al Atlántico, Rocha se presenta pródiga en atractivos naturales vírgenes. Algunos de sus balnearios han cobrado aprecio internacional.
La vida transcurre aquí en absoluta libertad, bajo soles ardientes del estío y la templanza en estaciones intermedias. Si los roqueados forman ensenadas o pequeñas bahías, el mar se aquieta, pero las pétreas paredes reciben la furia o el empuje oceánico dando lugar al espectáculo eternamente atractivo de las grandes olas hechas trizas contra la roca. Donde nacieran tiempo atrás núcleos poblacionales de escasa entidad, ahora encontramos centros turísticos muy acogedores.
El principal de ellos, La Paloma, se abriga en una amplia ensenada y, al amparo de altos y añosos pinares, preserva rasgos encantadores de su primitiva conformación. Apropiada hotelería y buena cantidad de casas sencillas pero confortables, propias de balnearios sin afectaciones ni sofisticación, cubren creciente demanda de personas que escapan de prisas y horarios.En horizonte de barcas pesqueras dicen que nos hallamos en las cercanías de una aldea de lobos de mar. Si bien todas estas costas se considera uno de los más notables pesqueros por su abundancia y variedad de especies, digna de visitar y, si se desea, pasar unos días en alguna de sus cabañas, esta es Punta del Diablo, dedicada al procesamiento artesanal del tiburón. El litoral zigzaguea. Curiosos médanos se elevan a 70 metros y cambian de forma con el viento.

Más allá, en Cabo Polonio, un paisaje desolado pero hermoso. Arenas, dunas, y típicos carritos sin los cuales es imposible llegar a ciertos puntos. Y, luego, las colonias de lobos marinos entonando sus coros en el roquedal. Habitualmente los turistas explotan la zona rochense en busca de emociones, para gozar de la belleza salvaje en un medio agreste, apenas transitado.

No es extraño recorrer larguísimas y muy anchas ranjas de arena blanca y suave, sin avizorar su fin. Pero como nada es monótono en esa región, la costa regala con variantes de rocas, refugios de agua mansa y, aquí y allá, minúsculos poblados.
Fortalezas y fortines de la época colonial, muy bien conservados y convertidos en museos, dicen de tiempos en que españoles y portugueses competían por el dominio de la región del Plata. De esos monumentos históricos, la Fortaleza de Santa Teresa, sobre la costa, se halla junto a un parque con miles de árboles centenarios, vegetación exhuberante, aves exóticas y piscinas orilladas de flores.

El Fortín de San Miguel, tipo puente levadizo, está cercano a la frontera con Brasil y hacia el interior. Desde lo alto se observa un enorme bosque nativo. Los palmares y las lagunas, siguen prácticamente vírgenes.
 

 su casino y sus discotecas.


 

 

Punta del Diablo constituye un recurso territorial excepcional, con grandes calidades básicas. Presenta una de las pocas puntas que balconean al océano desde cierta altura, penetrando en el mismo, con playas aptas para baños, con campos dunares próximos, con un casco urbano de gran animación, con la cercanía a otros recursos territoriales calificados hoy protegidos como el Parque Nacional Santa Teresa, con la Laguna Negra -con su cautela de PROBIDES, el asentamiento de La Coronilla -también próximo al Parque de Santa Teresa- y el área fronteriza de El Chuy.En un fin de semana promedio residen en Punta del Diablo aproximadamente 150 a 200 hogares independientes, de los cuales el 90 % declara residencia permanente. En su conjunto, dichos hogares implican cerca de 500 personas, con condiciones ocupacionales y sociales bastante heterogéneas. La estructura social presenta procesos de estratificación y diferenciación social avanzados y en proceso de ampliación.
La economía local de Punta del Diablo es reducida, con una escasa inversión, y con un perfil de actividades crecientemente focalizado ya no únicamente en la mítica pesca artesanal sino diversificado en los servicios turísticos y del ocio y sus actividades subsidiarias. Artesanía, pesca, construcción, comercio, hotelería y servicios personales son las principales ramas de actividad de la población residente.